
UBS actualizó al alza sus previsiones para el índice S&P 500, elevando el objetivo a 7,900 puntos para finales de 2026 desde los 7,500 puntos previos. También fijó una meta de 8,200 para junio de 2027, tras revisar al alza las estimaciones de ganancias corporativas impulsadas por la inteligencia artificial y la creciente demanda en infraestructura tecnológica, especialmente en centros de datos. La firma suiza aumentó su pronóstico de beneficios por acción a US$335 para este año y prevé US$375 para 2027.
El banco mantuvo una perspectiva positiva sobre la renta variable en Estados Unidos, señalando que “los impulsores del mercado alcista siguen intactos: crecimiento económico y de beneficios resiliente, una Reserva Federal favorable y el despliegue de la IA”. Sin embargo, advierte riesgos derivados de posibles disrupciones en el suministro energético desde Medio Oriente, que podrían impactar estos fundamentos.
La revisión se centró principalmente en el sector tecnológico, donde una fuerte demanda de semiconductores y un aumento en el precio de los chips de memoria debido a la expansión de centros de datos contribuyo al incremento en las previsiones. Además, el encarecimiento del petróleo tras las tensiones geopolíticas recientes también favoreció las proyecciones para el sector energético. UBS atribuye además su visión optimista a la fortaleza del consumidor estadounidense, cuya capacidad de gasto se ha visto favorecida por recortes fiscales recientes.
Con esta actualización, UBS se ubica entre las entidades financieras más optimistas de Wall Street. En su análisis, el banco planteó un escenario alcista que contempla una mejora geopolítica y un mayor impulso de la IA, lo que podría llevar el S&P 500 hasta los 8,700 puntos a final de año. Por otro lado, destaca un escenario bajista bajo la hipótesis de interrupciones prolongadas en los suministros energéticos, con una posible caída hasta 5,200 puntos en el índice. UBS reitera que el crecimiento adicional en el mercado dependerá en buena medida de la estabilidad en el flujo de energía desde Medio Oriente.


































































































