
Un reciente informe de Goldman Sachs señala que el aumento en los rendimientos de los bonos del Tesoro de Estados Unidos está generando una mayor vulnerabilidad en las monedas de América Latina. Esta tendencia surge luego de un período de fortaleza para estas divisas, impulsada por factores como los altos precios del petróleo, tasas locales elevadas y flujos hacia operaciones de carry trade. Sin embargo, la rotación actual en el mercado de bonos estadounidenses ha deteriorado el apetito global por riesgo, fortaleciendo al dólar y tensionando a las monedas emergentes en la región.
El real brasileño, el peso mexicano y el peso colombiano, entre las monedas latinoamericanas que más ganaron valor frente al dólar en 2026, enfrentan ahora una presión creciente derivada del alza en los rendimientos reales de la deuda americana. Goldman Sachs advierte que cuando estos rendimientos suben más rápido que un umbral mensual aproximado de 20 a 30 puntos básicos, es casi inevitable que las monedas emergentes se vean afectadas, incluso si ciertos activos de riesgo continúan comportándose positivamente.
El análisis también destaca que, entre las divisas más expuestas a estos movimientos se encuentran el rand sudafricano, el peso colombiano, el zloty polaco y el florín húngaro. En cuanto a la región latinoamericana, el real brasileño aparece como la moneda más sensible a las subidas en los rendimientos reales estadounidenses, seguido por el peso chileno y el peso colombiano. El desempeño relativo de estas monedas se explica en parte por las fluctuaciones del precio del petróleo, que han sustentado su resistencia hasta ahora.
Por último, el reporte subraya que la evolución de estas monedas dependerá de la velocidad con la que continúen aumentando los rendimientos estadounidenses y del apetito global por riesgo. También apunta a que movimientos abruptos en los bonos pueden modificar rápidamente las percepciones de riesgo y afectar negativamente operaciones populares como el carry trade, que ha financiado inversiones en países con tasas elevadas como Brasil, México y Colombia. En este contexto, la estabilidad futura de estas divisas emergentes continúa siendo incierta.


































































































