
La presidenta de México, Claudia Sheinbaum, afirmó en su conferencia matutina que no existe ningún riesgo relacionado con la decisión de diez funcionarios y exfuncionarios mexicanos, acusados por Estados Unidos de narcotráfico, de entregarse voluntariamente a la justicia estadounidense. La mandataria insistió en que fue una decisión personal de los involucrados y negó cualquier posible peligro asociado a ello.
Entre los acusados está Gerardo Mérida Sánchez, exsecretario de Seguridad de Sinaloa, quien fue detenido en Estados Unidos y trasladado a Nueva York, donde enfrentará una audiencia judicial el próximo 1 de junio. Asimismo, el gobernador de Sinaloa, Rubén Rocha, se encuentra separado temporalmente de su cargo tras ser señalado por el Departamento de Justicia estadounidense por supuestos vínculos con células del Cartel de Sinaloa, acusaciones que él rechaza.
Sheinbaum solicitó que las autoridades estadounidenses presenten las pruebas que respalden sus señalamientos, señalando que, de contar con evidencias, la Fiscalía General de México actuará conforme a la ley. Manifestó también que el gobierno mexicano no tiene nada que ocultar ni mantiene pactos con grupos delictivos.
Además, la presidenta destacó que para fortalecer la lucha contra el narcotráfico, Estados Unidos debería reducir el consumo interno de drogas, detener la entrada de armas hacia México y combatir a los cárteles que operan dentro de su propio territorio. Estas declaraciones llegan en un contexto de tensiones entre ambos países, especialmente después de las críticas del expresidente estadounidense Donald Trump hacia el manejo del narcotráfico en México.


































































































