
El Departamento de Justicia de Estados Unidos presentó una acusación formal contra Raúl Castro, ex presidente y ex ministro de Defensa de Cuba, por su presunta responsabilidad en el derribo en 1996 de aeronaves de la organización Hermanos al Rescate, conformada por exiliados cubano-estadounidenses. Este incidente costó la vida a cuatro personas, entre ellas tres ciudadanos estadounidenses.
Los cargos que enfrenta Castro incluyen conspiración para asesinar a ciudadanos estadounidenses, destrucción de aeronaves y asesinato. Además, se acusó a varios pilotos cubanos involucrados en la acción, quienes también enfrentan cargos por conspiración.
La acusación se dio a conocer en Miami, en una ceremonia conmemorativa del derribo. El secretario de Justicia interino de Estados Unidos, Todd Blanche, destacó que “por primera vez en casi 70 años, el liderazgo superior del régimen cubano ha sido acusado en los Estados Unidos por presuntos actos de violencia que resultaron en la muerte de ciudadanos estadounidenses” y afirmó el compromiso del gobierno estadounidense de perseguir judicialmente a quienes atenten contra sus ciudadanos sin importar su cargo o posición.
Este proceso judicial se enmarca en un contexto de intensas tensiones entre Washington y La Habana, caracterizadas por un endurecimiento de las sanciones económicas y políticas aplicadas a la isla, además de restricciones al suministro de combustibles que han agravado la crisis económica y social cubana. La administración de Miguel Díaz-Canel ha condenado en reiteradas ocasiones estas acciones, responsabilizando a Estados Unidos por el deterioro de las condiciones en el país y acusándolo de injerencias.


































































































