
Las empresas hoteleras en México ya están iniciando los ajustes necesarios para cumplir con la reducción gradual de la jornada laboral que entrará en vigor a partir de 2027. La normativa establece un máximo de 40 horas semanales para 2030, lo que implica una disminución de dos horas a la semana en el trabajo actual.
Este cambio representa un reto particular para la industria hotelera, que opera las 24 horas del día, los siete días de la semana, y depende en gran medida de la presencia física del personal. Cadenas internacionales como Wyndham Hotels & Resorts, que cuenta con 100 hoteles y 15 marcas en el país, están revisando la organización de turnos, descansos y esquemas operativos con anticipación para asegurar su cumplimiento.
Gonzalo Rocha, vicepresidente de Recursos Humanos LATAMC en Wyndham, explica que los hoteles están explorando diversos modelos laborales, incluyendo semanas de cinco días con dos días de descanso, entre otras modalidades flexibles. Además, evalúan sistemas como los bancos de horas para compensar adecuadamente el tiempo laboral.
La hotelería enfrenta una alta rotación de personal, con tasas que pueden variar entre 30% y 80% anual, debido a las condiciones del trabajo presencial y la búsqueda de mejores balances entre la vida laboral y personal por parte de las nuevas generaciones. Rocha mencionó que “una jornada menos agotadora puede mejorar la permanencia y el atractivo del sector para el talento joven, favoreciendo que consideren construir una carrera dentro de la industria”. Aunque la reducción implicará costos adicionales a corto plazo, como la contratación de más personal, se espera que mejore la retención laboral en el mediano y largo plazo.


































































































