
El Club América, uno de los equipos más reconocidos en México, vivió un cambio decisivo cuando Emilio Azcárraga Milmo adquirió el club en 1959, en un momento de dificultades financieras y deportivas. Desde entonces, Azcárraga aplicó una gestión empresarial enfocada en hacer del equipo un negocio rentable, más allá del éxito en la cancha. Hoy, su hijo Emilio Azcárraga Jean sigue con esa visión estratégica, manteniendo el control del club pero buscando nuevas alianzas mediante la venta del 49% de los activos de la Controladora Deportiva Águilas a la firma inversora General Atlantic.
La historia del América cambió radicalmente después de que Azcárraga Milmo compró el equipo al empresario Isaac Bessudo, propietario de Jarritos, por 425,000 pesos, una suma relativamente modesta en aquel tiempo que equivalía a seis automóviles Cadillac nuevos. Este negocio, pactado con un lenguaje informal, incluyó la entrega de acciones, contratos y demás propiedades del club, libre de cargas financieras. Así, el nuevo dueño comprometió transformar al América en una organización bien administrada y rentable, aunque reconoció no tener conocimientos futbolísticos.
Azcárraga realizó movimientos clave para profesionalizar el equipo, entre ellos el nombramiento de Guillermo Cañedo de la Bárbara como presidente en 1961, quien aportó estructura y liderazgo. Además, impulsó la contratación de jugadores destacados y el impulso para la construcción del Estadio Azteca, inaugurado en 1966, lo que consolidó al club tanto en términos deportivos como comerciales.
Actualmente, la empresa de Emilio Azcárraga Jean, Ollamani, conserva el 51% del control accionario del Club América y el Estadio Banorte (antes Estadio Azteca), mientras la participación restante se destina a General Atlantic. Esta alianza busca fortalecer los activos deportivos, comerciales e inmobiliarios, integrando también a Kraft Analytics Group para aprovechar el análisis de datos y la experiencia de los aficionados, con la intención de generar nuevas fuentes de ingresos y convertir al América en una marca global. De esta manera, se mantiene la herencia de negocios y expansión en el deporte emprendida desde 1959.


































































































