
La inauguración de la Copa Mundial de la FIFA 2026, celebrada en la Ciudad de México el 11 de junio, fue un evento histórico que movilizó a cientos de miles de aficionados a las calles en una celebración sin precedentes. Tras la victoria de México ante Sudáfrica, decenas de miles de personas se congregaron tanto en el FanFest instalado en el Zócalo como en otras 16 plazas públicas distribuidas en las diversas alcaldías, además de cerca de 90,000 espectadores que presenciaron el juego en el Estadio de la Ciudad de México, antiguo Estadio Azteca. Este acontecimiento marcó un hito femenino y deportivo en México al ser la tercera ocasión en que el país alberga un Mundial, consolidando la historia de un estadio que por tercera vez fue sede de una inauguración mundialista.
El ambiente festivo contrastó con las manifestaciones sociales que se registraron ese día. Diversos colectivos, entre ellos docentes, familiares de personas desaparecidas, extrabajadores judiciales y trabajadoras sexuales, aprovecharon la visibilidad internacional del evento para expresar demandas y protestas, lo que generó tensiones y algunos enfrentamientos con las fuerzas policiales. Las autoridades implementaron un operativo estratégico que permitió la coexistencia de la afición y las manifestaciones, aunque hubo daños causados por grupos anarquistas.
En medio de este contexto, la presidenta de México, Claudia Sheinbaum, decidió no asistir a la inauguración en el estadio, en un acto que generó diversas especulaciones. La mandataria comunicó que sorteó su boleto para que otros ciudadanos pudieran disfrutar del partido inaugural, premio que recayó en una joven originaria de Veracruz. Además, la actriz Salma Hayek, invitada por la FIFA, fue la encargada de pronunciar el discurso inaugural, representando al país en el acto protocolario.
Finalmente, la edición 2026 del Mundial, que se realiza por primera vez en tres países de América del Norte (Estados Unidos, México y Canadá), ha despertado muchas expectativas y desafíos, no solo deportivos sino también en torno a la política de precios y la accesibilidad para los aficionados, aspectos que permanecerán en análisis durante el desarrollo del torneo. Más allá del juego, el fútbol sigue siendo en México una experiencia de identidad y esperanza para miles de personas que sueñan con ver a su selección campeona mundial.



































































































