
Después de un proceso de negociación y presión ejercida por extrabajadores jubilados de Pemex, se logró un acuerdo con autoridades federales para revertir parcialmente las restricciones que limitaban el monto de sus pensiones. A partir de julio, la pensión máxima volverá a ser de 134,290 pesos mensuales, con pagos realizados de forma quincenal y desglosados claramente.
Además, se estipuló un pago especial para los primeros 15 días de julio que compensará la reducción que enfrentaron en los meses previos debido a la reforma que estableció un límite cercano a los 70,000 pesos mensuales. Esta decisión fue tomada tras reuniones entre representantes de jubilados, funcionarios de la Secretaría de Gobernación y personal de Pemex encargados del área de Capital Humano.
Según Víctor Manuel Vázquez Zárate, presidente de la Asociación de Jubilados de Confianza de Pemex, su grupo expuso con firmeza las consecuencias económicas, sociales y jurídicas provocadas por la disminución de sus pensiones, enfatizando la preocupación por la retroactividad de esta medida y la afectación a derechos ya consolidados.
La reforma, aprobada a inicios de año y promovida por el gobierno federal, había implementado límites a las pensiones consideradas “doradas” que superaban el salario de la presidenta de la República, aproximadamente 70,000 pesos mensuales. Esta modificación buscaba corregir el financiamiento público de pensiones elevadas a exfuncionarios y personal de confianza de Pemex y la CFE. Aún con el avance logrado, las organizaciones de jubilados han afirmado que continuarán luchando para proteger sus derechos y evitar la aplicación retroactiva de la medida.



































































































