
A pocos días del inicio de la Copa Mundial de Fútbol 2026, el esperado incremento en la actividad turística en Estados Unidos aún no se refleja en las reservas de vuelos y hoteles. A pesar de las previsiones optimistas, la combinación de elevados precios, complejidades para obtener visas y la necesidad de desplazarse entre múltiples ciudades sede en tres países están dificultando la llegada de aficionados internacionales.
La industria hotelera estadounidense registra una baja significativa en la ocupación y ha tenido que reducir las tarifas para atraer a visitantes. Las tarifas para boletos se encuentran en niveles históricos, lo que ha provocado una menor demanda y un interés por parte de aficionados que se compara desfavorablemente con torneos previos. Según la Asociación de Hoteles de la Ciudad de Nueva York, se ha ajustado a la baja la expectativa de ingresos vinculados al Mundial, con una reducción estimada del 60%, situándolos en 60 millones de dólares.
El inconveniente se acrecienta por los requerimientos migratorios en Estados Unidos, donde más de la mitad de los países participantes deben obtener visa para ingresar. Esto añade tiempo y costos extra en un contexto de controles fronterizos más rigurosos que generan incertidumbre en los viajeros. Además, los precios dinámicos implementados por la FIFA, junto con políticas de reventa sin límites de precios, han elevado el costo de las entradas a cifras cercanas a los 1,000 dólares en ciudades como Nueva York y Miami.
Pese a que algunos signos apuntan a un repunte de última hora en reservas tras la fase de grupos, la incertidumbre y los altos precios mantienen bajo el entusiasmo inicial. Por otro lado, el segmento de alquileres vacacionales presenta crecimientos notables, siendo Airbnb y plataformas similares las que reportan su mayor evento hasta la fecha, reflejando así una demanda alternativa por hospedaje vinculada al torneo. Sin embargo, la logística compleja y los costos siguen limitando la participación internacional esperada, poniendo en entredicho el modelo tradicional de viaje para eventos globales de esta magnitud.



































































































