
La cotización del jitomate ha experimentado un incremento significativo en México y Estados Unidos debido a condiciones climáticas adversas que afectan a las regiones productoras clave. Factores como la sequía prolongada en México, especialmente en zonas agrícolas como Sinaloa, y los drásticos cambios de temperatura junto a heladas en Florida están detrás de esta alza prolongada.
Expertos señalan que estas circunstancias, que incluyen heladas históricas en Florida y episodios de sequía en México, han generado una menor disponibilidad para la producción, con los cultivos afectados por enfermedades fúngicas inducidas por lluvias inusuales. El resultado fue una caída considerable en la producción de jitomate en ambos países, sumado a que las condiciones de mercado, entre ellas los aranceles y la fortaleza del peso frente al dólar, han llevado a que los agricultores siembren menos superficie de jitomate.
Los precios al consumidor reflejan esta situación. En Estados Unidos, el jitomate aumentó cerca de un 40% entre enero y abril, marcando el mayor incremento trimestral desde 2006, aunque con una ligera reducción posterior, permaneciendo aun así un 30% por encima del año anterior. En ciertas regiones mexicanas, se reportan incrementos incluso mayores al doble respecto al año previo. Esta volatilidad en los precios responde al impacto del cambio climático, cuyos efectos extremos sobre los productos básicos han comenzado a afectar cada vez más el bolsillo de los consumidores.
Se espera que, aunque los precios puedan estabilizarse, no habrá una reducción sustancial que alivie la demanda en el corto plazo. El jitomate es el ejemplo más reciente de una tendencia global hacia mayores fluctuaciones en los costos de alimentos, amplificada por fenómenos climáticos severos y condiciones geopolíticas que afectan la inflación y los costos energéticos.



































































































