
Un reciente análisis basado en inteligencia artificial ha mostrado que los flujos migratorios a nivel mundial casi se multiplicaron por tres entre los años 2000 y 2023. Mientras que en el año 2000 se contabilizaban alrededor de 13 millones de migrantes, para 2023 esta cifra ascendió a más de 36 millones de personas que se trasladaron entre distintos países. Este estudio fue desarrollado por Thomas Gaskin de la London School of Economics y Guy Abel del Instituto Internacional de Análisis de Sistemas Aplicados en Viena.
La investigación destaca que las monarquías ricas del Golfo Pérsico son los principales destinos de los migrantes, con una fuerte presencia de personas provenientes de países de Asia del Sur y Filipinas. En la última década, más de 19 millones de personas emigraron desde India, Pakistán y Bangladesh hacia esta región, con Arabia Saudita como gran receptor, concentrando aproximadamente 300,000 migrantes anuales desde Bangladesh.
Comparativamente, la exitosa pero más antigua ruta migratoria de México a Estados Unidos registró 13.6 millones de desplazamientos desde 1990, menos que los movimientos recientes hacia el Golfo Pérsico considerados en un lapso inferior. En Europa, se identificó la más intensa movilidad intrarregional del mundo, destacándose flujos de Europa del Este hacia Europa Occidental, que suman cerca de 20 millones de desplazamientos desde 1990.
El estudio también da cuenta de migraciones masivas en África subsahariana mediadas por conflictos y crisis, como la guerra civil en Sudán del Sur y la violencia generada por Boko Haram en Nigeria. Los investigadores señalan que los descensos migratorios globales se dieron durante la crisis financiera de 2008-2009 y la pandemia de COVID-19, reflejando cómo los eventos globales impactan la movilidad humana.
Para mejorar la precisión y temporalidad del análisis migratorio, este estudio empleó redes neuronales profundas integrando datos oficiales, económicos y geográficos, lo que permite captar movimientos entre mediciones tradicionales. Los autores destacan la relevancia de contar con datos detallados para diseñar políticas efectivas y gestionar crisis migratorias.



































































































