
Para establecer un sistema integral de cuidados que atienda a niños, jóvenes, personas adultas y mayores, México necesita incrementar en más de 580,000 millones de pesos el presupuesto anual destinado a esta área, según un análisis del Centro de Investigación Económica y Presupuestaria (CIEP). Actualmente, el gasto público orientado a cuidados suma alrededor de 468,000 millones de pesos, lo que representa un 1.2% del Producto Interno Bruto (PIB). Sin embargo, esta cifra es insuficiente para cubrir todas las necesidades y servicios relacionados con el cuidado.
José Luis Clavellina, director de Investigación del CIEP, define los cuidados como el conjunto de actividades, recursos y procesos necesarios para garantizar la vida, bienestar, dignidad y autonomía de las personas. Para alcanzar un sistema robusto, el gasto debería incrementarse hasta representar aproximadamente 3 puntos del PIB, tal como recomiendan organismos internacionales como el Banco Interamericano de Desarrollo (BID) y la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (Cepal).
Del presupuesto actual, el 64% se destina a transferencias para programas sociales, como la beca Rita Cetina, mientras que un 35.3% se enfoca en servicios y bienes públicos. Los recursos asignados a infraestructura, como hospitales o guarderías, apenas representan un 0.6%, y apenas el 0.002% se destina a promover un cambio cultural respecto al trabajo de cuidados. Estos datos se presentan en el Anexo 31 del Presupuesto de Egresos de la Federación 2026, el cual señala que el gasto en cuidados supone el 4.6% del presupuesto total.
Las expertas Alejandra Macías y Nubia Pedroza, del CIEP, destacan la importancia de no sólo aumentar las transferencias a hogares, sino también invertir en infraestructura y servicios públicos, así como incentivar la participación del sector privado y la comunidad para compartir la carga del cuidado. En cuanto al financiamiento adicional, el CIEP propone tres vías: contribuciones a la seguridad social, reformas fiscales para evaluar y optimizar las renuncias recaudatorias, y el desarrollo de seguros privados de cuidados a largo plazo. José Luis Clavellina subraya que invertir en infraestructura para cuidados, especialmente en la primera infancia, puede generar beneficios económicos significativos, incluyendo mayor participación laboral femenina, aumento de la productividad, consumo e ingresos fiscales.



































































































