
Durante las últimas tres décadas, el fútbol ha evolucionado más allá de ser un deporte para consolidarse como un instrumento poderoso de desarrollo social y humano. Alison Elías, economista egresada del ITAM, señala que este deporte global no solo impacta en el ámbito deportivo, sino también en la salud, educación, inclusión y equidad de género. “El fútbol se ha convertido en una herramienta de desarrollo capaz de fomentar confianza en un mundo en acelerada transformación”, afirma.
En un contexto marcado por avances tecnológicos y desafíos en sistemas educativos, el fútbol ha sabido adaptarse, integrando habilidades del siglo XXI como el pensamiento crítico, la creatividad y la colaboración, elementos que suelen ser difíciles en la formación convencional. Elías lidera la implementación del Programa de Educación Digital de la Fundación FIFA, iniciativa que combina el deporte y la tecnología para fortalecer estas competencias.
Este enfoque integral ha permitido que el fútbol no solo mantenga a jóvenes alejados de riesgos o mejore la asistencia escolar, sino que también promueva el bienestar socioemocional y la formación ciudadana. En Latinoamérica, programas como «Jugamos Todos», realizados en colaboración con la FIFA y la UNESCO, han capacitado a docentes y llevado recursos tecnológicos a escuelas públicas en estados mexicanos como Guerrero, Sonora y Michoacán.
La Fundación FIFA, establecida en 2018 como entidad independiente, impulsa diversos proyectos que financian organizaciones dedicadas a mejorar la educación, salud y promover la igualdad de género mediante el fútbol. Además, entre 2025 y 2026, se busca recaudar 100 millones de dólares a través del Fondo FIFA y Global Citizen para respaldar a ONG en más de 200 países. Así, el vínculo entre fútbol y desarrollo humano se integra cada vez más en la economía global y en la arquitectura financiera de uno de los sectores de entretenimiento más rentables.



































































































