
El Mundial de Futbol 2026, organizado por México, Estados Unidos y Canadá, representa una oportunidad única para que México demuestre su fortaleza tanto en el campo de juego como en sectores industriales clave, como la manufactura, el transporte y la producción de energías limpias. Felipe Villarreal, presidente de la Asociación de Maquiladoras y Manufactureras de Exportación (Index) en Nuevo León, destacó que el evento no solo posiciona a México como un excelente anfitrión, sino como una potencia en logística y talento humano.
El torneo se proyecta para dejar una derrama económica significativa, estimada entre 18 y 25 mil millones de pesos, además de un impacto económico equivalente a un crecimiento de 0.5% en el Producto Interno Bruto nacional, según cifras de Augusto Ramos Melo, presidente de la Cámara Nacional del Autotransporte de Carga. Las operaciones logísticas, incluyendo la distribución de mercancías y la movilidad de servicios, cobran especial relevancia durante esta época, beneficiando a múltiples sectores y regiones del país.
Empresarios de diversos sectores resaltan que el Mundial también genera confianza internacional, posicionando a México como un destino confiable para la inversión extranjera y el desarrollo de proyectos. Destacan ciudades como Ciudad de México, Guadalajara y Monterrey, que mostrarán una cara diferente y atractiva para los visitantes, más allá de los destinos turísticos de sol y playa.
Asimismo, el evento impulsa la adopción de energías verdes, con la instalación de paneles solares en algunos estadios y la posibilidad de replicar granjas solares en otras instalaciones deportivas. Israel Hurtado, presidente de la Asociación Mexicana de Hidrógeno y Transformación Energética, enfatizó que el Mundial puede servir de plataforma para promover el uso de energías limpias en infraestructura deportiva y otros sectores, reflejando una tendencia hacia la sostenibilidad ambiental en el país.



































































































