
México abrió la Copa del Mundo 2026 con una celebración futbolística y un contraste social evidente en las calles de la Ciudad de México. En el Estadio Azteca, lleno en su mayoría por seguidores nacionales pero también por visitantes de otras naciones, la selección mexicana derrotó 2-0 a Sudáfrica en el primer partido del torneo. Esta victoria representa un paso importante para el equipo, que busca superar su eliminación en fase de grupos en el Mundial pasado.
El ambiente dentro del estadio fue de entusiasmo y orgullo, acompañado por fanáticos que llegaron desde temprano para apoyar “el Tri”. Sin embargo, afuera la jornada estuvo marcada por manifestaciones de grupos sociales críticos al Gobierno federal, incluidos maestros, transportistas y familiares de personas desaparecidas, quienes aprovecharon la visibilidad que brinda el evento para denunciar problemas persistentes como la inseguridad y la falta de atención a las desapariciones.
Las protestas siguieron en diversos puntos cercanos al estadio, con enfrentamientos menores entre jóvenes manifestantes y la policía. A pesar de la tensión, la mayoría de las protestas se realizaron sin mayores incidentes, y las autoridades aseguraron garantizar tanto la realización del partido como el derecho a la protesta. Una vez terminado el encuentro, los festejos retomaron la calle, con seguidores planeando continuar la celebración en lugares emblemáticos a pesar de las condiciones climáticas.
Con el Mundial en marcha, México será sede de varios partidos más junto con Estados Unidos y Canadá. El debut victorioso de la selección local le da un buen inicio al torneo, aunque muchas voces recuerdan que los goles no opacan los desafíos sociales que enfrenta el país, evidenciando la compleja relación entre el deporte y la realidad nacional.



































































































