
La relación cercana entre Gianni Infantino, presidente de la FIFA, y el expresidente estadounidense Donald Trump ha generado numerosas críticas en medios y entre expertos. En el último año, la FIFA alquiló una oficina en la planta 17 de la Torre Trump en Nueva York, la cual ha permanecido casi vacía, haciendo que los fondos destinados a ese espacio terminen beneficiando directamente a Trump, una decisión promovida por Infantino.
Su intento por agradar a Trump ha incluido elogios, reconocimientos y hasta la entrega de un premio por la paz, además de manifestar apoyo público a las decisiones políticas del exmandatario, acciones que han despertado dudas sobre la independencia y el liderazgo dentro de la FIFA.
Las tensiones aumentaron con los problemas migratorios relacionados con la Copa Mundial de la FIFA, particularmente al prohibirse la entrada a Estados Unidos al árbitro somalí Omar Abdulkadir Artan a pesar de contar con visa válida. Infantino abordó el tema apelando a la calma y recordando que las decisiones de inmigración corresponden a los gobiernos nacionales. “Somos una organización deportiva, no los reyes del mundo que pueden dictar a gobiernos”, afirmó.
Además, defendió la participación de Irán en el torneo pese a las tensiones geopolíticas, afirmando: “Cuando Irán juegue, el estadio estará lleno… Queremos unir al mundo”. Por otro lado, justificó el precio de las entradas, subrayando el alto nivel de demanda y que los ingresos se reinvierten en el desarrollo del fútbol. La Copa Mundial se celebra del 11 de junio al 19 de julio y por primera vez cuenta con 48 equipos participantes.



































































































