
Autoridades estadounidenses detuvieron a dos exfuncionarios mexicanos, Gerardo Mérida y Enrique Díaz, acusados de colaborar con el Cártel de Sinaloa para distribuir grandes cantidades de narcóticos en territorio estadounidense. Ambos trabajaron bajo la administración del gobernador con licencia de Sinaloa, Rubén Rocha, quien solicitó licencia tras la orden judicial de detención y posible extradición emitida por la Fiscalía de Nueva York.
Gerardo Mérida fue arrestado y recluido en una cárcel federal en Brooklyn luego de entregarse tras cruzar la frontera en Nogales, mientras que Enrique Díaz viajó desde Europa a Nueva York para someterse a las autoridades. Las investigaciones señalan que, además de los exfuncionarios mencionados y Rocha, otros siete colaboradores están implicados en estas actividades.
Rubén Rocha, quien ha rechazado categóricamente las acusaciones, dejó en forma provisional el cargo de gobernador desde que se conocieron los cargos en su contra. Por su parte, el Cártel de Sinaloa, liderado hasta 2016 por Joaquín “Chapo” Guzmán —actualmente cumpliendo cadena perpetua en EE.UU.— es señalado como una de las organizaciones de narcotráfico más poderosas y, desde 2020, catalogada como grupo terrorista por el gobierno estadounidense.
Este fenómeno criminal mantiene activos conflictos internos, especialmente entre facciones encabezadas por los hijos del capo, hechos que han provocado miles de muertes en Sinaloa. Las acciones legales en Estados Unidos buscan desmantelar esta red que opera a gran escala, afectando la seguridad en ambos países.



































































































