
Donald Trump aseguró que la relación entre Estados Unidos y China tendrá un futuro “mejor que nunca” durante su visita oficial a Pekín, la primera de un presidente estadounidense en funciones a China en casi una década. El encuentro con el presidente chino Xi Jinping tuvo lugar en el Gran Salón del Pueblo, cercano a la Plaza de Tiananmén, tras una ceremonia de bienvenida con guardias de honor y un espectáculo protocolario.
Ambos mandatarios recorrieron juntos la sala saludando a altos funcionarios de ambas delegaciones, en las que destacaron el secretario de Estado estadounidense Marco Rubio, el secretario de Defensa Pete Hegseth y figuras empresariales como Elon Musk, CEO de Tesla, y Jensen Huang, de Nvidia. Anteriormente, la relación bilateral mantenía tensiones, especialmente por asuntos como la guerra en Irán, el control de tierras raras, y restricciones comerciales en tecnología avanzada.
Trump expresó que su prioridad será dialogar con Xi para que se reduzcan las barreras comerciales y abrir el mercado chino a empresas estadounidenses. Además, mencionó que buscarán un acuerdo para aliviar aranceles en productos valorados en cerca de 30.000 millones de dólares, sin comprometer la seguridad nacional. En cuanto al conflicto en el Golfo, Rubio indicó que Estados Unidos presionará para que China desempeñe un papel activo en la resolución de la guerra en Irán, dada la importancia estratégica de Asia en el suministro energético y la estabilidad regional.
Durante los próximos días, Trump participará en actividades oficiales que incluyen un banquete estatal y reuniones bilaterales con Xi Jinping, con el objetivo de fortalecer las relaciones entre las dos mayores economías mundiales y avanzar en temas clave como comercio, Taiwán e Irán.



































































































