
En Rhode Island, Paul Lwin, un exoficial de la Marina de Estados Unidos y cofundador de Havoc, dirige demostraciones de barcos autónomos desde la cubierta de una embarcación. Estas naves sin tripulación, conocidas como Rampage, miden 14 pies y pueden ser operadas en enjambres a través de un software desarrollado por la empresa que aspira a ser líder en soluciones militares no tripuladas. Havoc, fundada en 2024, ha atraído recientemente una inversión Serie A de 100 millones de dólares, consolidándose como una de las startups mejor financiadas en el sector.
Lwin, quien llegó a Estados Unidos como refugiado birmano, junto con su socio Joe Turner, también veterano naval, han diseñado una plataforma que facilita el control masivo de drones marítimos a través de una interfaz amigable, evitando la complicación técnica para los operadores militares. Su estrategia consiste en equipar cascos de embarcaciones fabricados por terceros con su software de inteligencia artificial, posicionándose así en competencia con grandes empresas como Anduril y Saronic.
La tecnología de Havoc se basa en algoritmos avanzados que permiten la planificación autónoma de rutas y la toma de decisiones en tiempo real mediante sensores y cámaras instaladas en cada unidad. Estas embarcaciones utilizan redes locales y antenas Starlink para mantener comunicación y operación coordinada incluso si alguna unidad falla. Actualmente, cuentan con embarcaciones y drones terrestres y aéreos, algunos ya en uso por la 1.ª División de Caballería del Ejército estadounidense que reporta evaluaciones positivas.
El contexto geopolítico actual, marcado por tensiones en el estrecho de Ormuz, Ucrania y la amenaza china sobre Taiwán, ha impulsado la inversión y la demanda de sistemas autónomos de defensa. Havoc dispone de alrededor de 55 barcos listos para desplegarse en estas zonas conflictivas. Para Lwin, cuya familia escapó de la represión en Birmania, el desarrollo de esta tecnología representa un compromiso personal contra los regímenes autoritarios. El éxito de Havoc refleja una tendencia hacia soluciones militares más accesibles, económicas y tecnológicamente avanzadas que priorizan la seguridad del personal y la agilidad operativa.



































































































