
El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, arribó a Pekín para iniciar una visita de Estado que marca el primer encuentro de un líder estadounidense con China en casi una década. Esta cumbre de alto perfil, con una duración de 36 horas, tiene como objetivo estabilizar la relación entre las dos mayores economías del mundo en un contexto complejo marcado por el conflicto en Irán.
A su llegada, Trump fue recibido con una ceremonia oficial en el Aeropuerto Internacional de Pekín, donde el vicepresidente chino Han Zheng, la guardia de honor y grupos de niños agitaron banderas. El encuentro más relevante será con el presidente chino, Xi Jinping, en el Gran Salón del Pueblo, donde se tratarán temas clave como la tregua comercial vigente, aranceles y la influencia china en el conflicto de Medio Oriente.
Trump manifestó que su prioridad será solicitar a China que facilite la apertura de su mercado para empresas estadounidenses, buscando eliminar barreras comerciales y fortalecer sectores como la agricultura, la energía y la industria aeroespacial. Acompañan al mandatario varios ejecutivos de empresas emblemáticas, incluyendo Elon Musk de Tesla, Tim Cook de Apple y Jensen Huang de Nvidia, quien se incorporó al viaje en una decisión de último minuto, resaltando el papel de la inteligencia artificial en la agenda.
Los temas de mayor complejidad incluyen la compra por parte de China del petróleo iraní, que sostiene económicamente a Teherán en su conflicto armado, y la situación de Taiwán, sobre la cual Trump ha expresado intención de discutir ventas de armas. Se espera que los líderes también evalúen la suspensión de aranceles y la creación de una nueva junta de comercio para administrar los nexos económicos. La cumbre inicia luego de semanas de retraso debido a dificultades en la resolución del conflicto con Irán, y la agenda se originará con negociaciones previas entre altos funcionarios estadounidenses y chinos en Seúl.



































































































