
Durante la convención anual de Onexpo Nacional en Mérida, Yucatán, el exsecretario de Economía, Ildefonso Guajardo, advirtió que la implementación de controles en los precios de los combustibles podría provocar efectos negativos significativos para el sector gasolinero. Señaló que este tipo de medidas no generan rentabilidad para los empresarios, lo que podría derivar en la reducción de la oferta y, en consecuencia, en desabasto. “El producto más caro es aquel que no se consigue y con el control de precios lo único que cometemos es escasez”, afirmó.
Guajardo reconoció el esfuerzo gubernamental por mitigar el impacto social de los aumentos en los precios de la energía, pero explicó que trasladar esta presión al sector privado resulta insostenible. Insistió en que no es viable pedir a las empresas que vendan productos sin obtener beneficios, ya que esto puede comprometer la viabilidad de los negocios.
Además, mencionó la importancia de no caer en confrontaciones entre empresarios y gobierno, pero defendió el derecho de cada empresa a decidir no comercializar productos que resulten deficitarios para preservar su estabilidad financiera. Criticó que el gobierno no asuma completamente el costo fiscal que implica el control de precios, sugiriendo que mantener estos controles podría afectar gravemente las finanzas públicas a menos que se liberalicen los precios para equilibrar la situación.
En cuanto al Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC), Guajardo alertó que las medidas en el sector energético, especialmente las que favorecen exclusivamente a Pemex, podrían ser motivo de conflictos durante la revisión del acuerdo. Recalcó que subsidiar sólo a Pemex representa una violación al compromiso comercial. Además, señaló discrepancias relacionadas con permisos de importación y estándares diferenciados entre combustible importado y el nacional. Finalmente, destacó que la relación bilateral está más vulnerable dado que ya no se separan los temas comerciales de seguridad y narcotráfico, por lo que consideró que la revisión del T-MEC será un proceso extendido que podría concluir en 2027, enfatizando la necesidad de mantener la certidumbre para las inversiones a largo plazo.



































































































