
A pesar del notable crecimiento en la exportación de chips y servidores, México continúa mostrando una alta dependencia de insumos tecnológicos importados, lo que limita el valor agregado generado dentro del país. Así lo indica un análisis reciente de Union Bank of Switzerland (UBS), que señala que aunque la estrategia de nearshoring ha impulsado la llegada de inversiones para fabricación de alta tecnología en México, gran parte de esta producción se basa en componentes extranjeros, manteniendo al país en un papel principalmente de ensamblaje.
El informe destaca que, mientras las exportaciones tradicionales como automóviles y petróleo no lograron el rendimiento esperado, la manufactura no automotriz vinculada a la tecnología ha presentado un crecimiento destacado, especialmente en la venta de servidores de datos, semiconductores y chips a nivel regional. Sin embargo, esta dinámica no se traduce en un impacto económico interno significativo debido a la dependencia de insumos importados para el ensamblaje.
Para 2026, UBS proyecta una moderada recuperación económica con un crecimiento del 1.4%, influenciado por una mayor flexibilidad fiscal y monetaria, además del impulso temporal que generará la Copa Mundial de Fútbol organizada en México. No obstante, el análisis advierte sobre riesgos a la baja en esta previsión, asociados a problemas estructurales como la insuficiente infraestructura energética e hídrica, así como un entorno de inversión que aún no favorece plenamente el desarrollo tecnológico nacional.
“El desafío para el crecimiento de México es estructural: la baja productividad, la escasa inversión y las fricciones en la gobernanza siguen limitando su potencial de producción”, concluye UBS, subrayando la necesidad de fortalecer la cadena de valor nacional para maximizar los beneficios del nearshoring y lograr un crecimiento económico más robusto y sostenible.



































































































