
Durante la sesión del lunes, Wall Street mostró avances motivados por el optimismo de inversores ante la posibilidad de un acuerdo entre Estados Unidos e Irán. En contraste, la Bolsa Mexicana de Valores (BMV) cerró con pérdidas y el precio del petróleo escaló cerca de los 100 dólares por barril, reflejando las tensiones geopolíticas en Medio Oriente.
En detalle, el índice S&P/BMV IPC de México terminó con una caída de 0.61% ubicándose en 69,595.13 puntos, mientras que el peso mexicano se comportó con fortaleza y se apreció 0.11% frente al dólar, cerrando en 17.29 unidades por divisa estadounidense. Este comportamiento refleja la cautela de los inversionistas locales frente a la volatilidad del mercado energético y el entorno global.
En Estados Unidos, Wall Street revirtió pérdidas iniciales con subidas destacadas: el Dow Jones creció 0.63%, el Nasdaq ganó 1.23% y el S&P 500 aumentó 1.02%. Estos movimientos fueron impulsados por reportes que indican avances en las negociaciones para un posible pacto entre Washington y Teherán, a pesar de que Estados Unidos implementó un bloqueo a embarcaciones en puertos iraníes, medida repudiada por Irán y que aumenta la tensión en la región.
En el mercado energético, el crudo Brent alcanzó un máximo intradía de 103.87 dólares por barril para entrega en junio, aunque cerró en 99.36 dólares, ganando 4.37%. El West Texas Intermediate (WTI) finalizó en 99.08 dólares, con un avance del 2.60%. La mezcla mexicana de exportación se reportó en 90.68 dólares por barril al 10 de abril. La escalada del conflicto regional y el reciente bloqueo en el Estrecho de Ormuz, por donde circula cerca del 20% del petróleo mundial, mantienen elevados los precios del petróleo, aunque algunos datos moderaron su incremento. Además, la OPEP redujo su pronóstico de crecimiento de demanda para el segundo trimestre en 500,000 barriles diarios, debido a la incertidumbre geopolítica.
El ánimo de los mercados también está influenciado por el comportamiento inflacionario reciente. México registró una inflación anual del 4.59% y Estados Unidos alcanzó un 3.3%, factores que complican las decisiones de política monetaria en ambos países. Aunque se espera que las tasas de interés se mantengan estables a corto plazo, no se descartan aumentos durante el año para contener presiones inflacionarias.



































































































