
Morgan Stanley prevé un entorno más complicado para las monedas latinoamericanas durante el segundo semestre de 2026, debido a la persistencia de la inflación, la volatilidad en los precios del petróleo y la incertidumbre derivada de procesos electorales en varios países de la región. Aunque mantiene una mirada moderadamente positiva para monedas específicas, advierte que existen riesgos significativos que podrían debilitar la mayoría de las divisas.
El banco identifica al real brasileño y al peso chileno como las divisas con mejor desempeño esperado en el escenario regional, condicionado a factores políticos y fiscales. En Brasil, la valoración del real considera una prima de riesgo preelectoral hacia el tercer trimestre, seguida de una recuperación gradual hacia el último trimestre del año, dependiendo de las encuestas presidenciales y las políticas fiscales del gobierno entrante. En un contexto de consolidación fiscal, el real podría alcanzar los 4.50 BRL por dólar antes de las elecciones, superando a otras monedas de la región.
En Chile, se espera que el peso refleje una narrativa más positiva vinculada a reformas económicas y estabilización fiscal, aunque la apreciación será moderada debido a la presión inflacionaria impulsada por el petróleo. Morgan Stanley proyecta un dólar en torno a 870 pesos chilenos para 2026 y 840 para 2027.
Por otro lado, México, Colombia y Perú enfrentan mayores riesgos cambiarios. En México, el peso tiene un perfil de riesgos complejos debido a recortes en tasas de interés y la posible revisión del tratado T-MEC, con proyecciones de tipo de cambio de 17.15 y 17.40 pesos por dólar para 2026 y 2027, respectivamente, pero con riesgos a la baja más pronunciados. Colombia enfrenta incertidumbre política y fiscal que podría llevar a una depreciación gradual del peso, proyectado en 3,825 pesos colombianos por dólar para 2026 y 3,925 para 2027. En Perú, la presión sobre el sol continuará como consecuencia de la incertidumbre electoral y riesgos fiscales, con una estimación estable en 3.60 soles por dólar para los próximos dos años.
Morgan Stanley también destaca que los mercados podrían estar subestimando la persistencia de la inflación en economías importadoras de petróleo como Chile y Perú, lo que implica posibles ajustes monetarios futuros que afectarán las divisas. La evolución de los precios del petróleo, las decisiones de los bancos centrales y los resultados electorales serán factores determinantes para el comportamiento de las monedas latinoamericanas en la segunda mitad del año.



































































































