
La refinería Ing. Antonio M. Amor de Salamanca, situada en Guanajuato, experimentó en abril una caída drástica en su producción de gasolina y diésel, con una reducción del 60.4% en el volumen de petrolíferos elaborados respecto al mes anterior. Esta disminución coincide con una escasez significativa en el suministro de petróleo crudo, que bajó 54.5% en comparación con marzo, afectando directamente la capacidad operativa de la planta.
Durante abril, la refinería produjo 46,798 barriles diarios, lejos de los 118,440 barriles diarios registrados en marzo. La gasolina se redujo de 39,157 a 15,669 barriles diarios, mientras que la producción de diésel cayó de 25,605 a 11,105 barriles diarios, cifras que reflejan la severa contracción en la materia prima disponible.
Expertos señalan que esta caída en Salamanca influyó notablemente en el desempeño del Sistema Nacional de Refinación (SNR), cuyo volumen total de producción descendió 8.1% intermensual, pasando de más de 1.1 millones a cerca de 1.05 millones de barriles diarios. Otras refinerías como Minatitlán y Madero también mostraron una reducción en su producción, aunque en menor proporción.
A diferencia de Salamanca, la refinería Dos Bocas logró incrementar su producción de combustibles, a pesar de presentar incidentes operativos durante el periodo. La razón subyacente para el desplome en Salamanca aún no es clara del todo, pues puede deberse a problemas en la logística de suministro, mantenimiento de ductos o restricciones en la disponibilidad de crudo, situación que Pemex debe esclarecer para evitar mayores afectaciones en el mercado energético nacional.



































































































