
La configuración de las alianzas políticas en México está experimentando movimientos importantes conforme se acerca el proceso electoral que tendrá lugar entre 2026 y 2027, donde se renovarán 17 gubernaturas, además de la Cámara de Diputados y numerosas presidencias municipales. En el Partido Acción Nacional (PAN), aunque su dirigente Jorge Romero ha declarado que no habrá coaliciones electorales con otros partidos, especialmente con el PRI, figuras influyentes dentro de la misma organización han sugerido evaluar alianzas tácticas en algunos estados para enfrentar juntos a Morena. Por ejemplo, Marco Bonilla, alcalde de Chihuahua, ha manifestado que la oposición requiere unidad para tener opciones reales frente a Morena, y Marko Cortés, exlíder del PAN, ha abierto a estudiar alianzas locales sin cerrarse a esta posibilidad.
En Nuevo León, Adrián de la Garza, actual alcalde de Monterrey, ha expresado su intención de postularse a la gubernatura por el PRI, sin descartar también el aval del PAN. Esta situación refleja la complejidad de las negociaciones entre partidos que, tras las disputas en 2024 donde la alianza PAN-PRI no logró consolidarse electoralmente, buscan ajustar sus estrategias para lograr mayor competitividad.
Por su parte, desde el PRI, su dirigente Alejandro Moreno ha insistido en mantener la coalición con el PAN y Movimiento Ciudadano, apuntando a la necesidad de sumar fuerzas para ganar los diversos cargos en juego. En paralelo, Morena y sus aliados también comienzan a definir candidaturas con una marcada intención de evitar conflictos como el nepotismo, rechazando las aspiraciones del hermano del gobernador David Monreal en Zacatecas y la presencia de Félix Salgado Macedonio en Guerrero, donde su hija es gobernadora.
La cohesión entre Morena y el Partido Verde Ecologista (PVEM) enfrenta desafíos, como en San Luis Potosí donde la senadora Ruth González Silva, esposa del actual gobernador, es la carta fuerte del PVEM para la gubernatura, aunque está impedida para contender por Morena, lo que puede complicar la alianza entre estos partidos para 2027. En conjunto, la política mexicana se prepara para un escenario donde las alianzas partidistas se reconfiguran en función de las realidades y estrategias electorales estatales y nacionales.



































































































