
S&P Global ha señalado que en un plazo de 24 meses podría reducir la calificación soberana de México si el país no logra disminuir sus déficits fiscales de manera efectiva para estabilizar y controlar su deuda pública, la carga de intereses y los pasivos contingentes. Esta advertencia se enmarca en un contexto de incertidumbre prolongada entre los inversionistas y un crecimiento económico débil que afecta a México, en medio de prolongadas negociaciones sobre el tratado comercial de Norteamérica.
Tras la decisión de Estados Unidos de no renovar automáticamente el T-MEC en su forma actual y optar por revisiones anuales en la próxima década, S&P considera que México mantendrá buen acceso al mercado estadounidense, dado el profundo vínculo comercial entre ambos países, que alcanzó un comercio total de 801,000 millones de dólares en 2025. Sin embargo, advierte que la continuidad de estas negociaciones genera incertidumbre, repercutiendo en una inversión débil y lento crecimiento.
S&P proyecta un crecimiento del Producto Interno Bruto (PIB) de México alrededor del 1% para 2026 y señala que la combinación de crecimiento limitado y rigidez presupuestaria complica la consolidación fiscal. La agencia recortó la perspectiva crediticia de estable a negativa en mayo de 2026, manteniendo la calificación en BBB, dos niveles sobre grado de inversión, pero con riesgos que podrían afectar la nota si no se toman medidas oportunas.
El plazo de 24 meses que establece la agencia concluye a mediados de 2028, coincidiendo con el fin del segundo mandato presidencial en Estados Unidos de Donald Trump. Por su parte, autoridades mexicanas como el subsecretario de Ingresos, Carlos Lerma, anunciaron que hacia ese año se evaluarán nuevas opciones para incrementar la recaudación fiscal. Por otro lado, la Secretaría de Hacienda proyecta que el déficit fiscal bajará a 4.1% del PIB en 2026 y a 3.5% en 2027, aunque analistas dudan que estos objetivos se logren debido al débil crecimiento. Asimismo, esperan que la deuda pública alcance alrededor de 20.4 billones de pesos mexicanos, equivalentes al 54.7% del PIB, al cierre de 2026.
En contraste, la perspectiva de S&P podría volver a estable si se implementan políticas que logren una consolidación fiscal significativa, estabilizando la deuda y la carga de intereses, además de un repunte en la inversión privada que impulse el crecimiento económico y fortalezca la resiliencia financiera del país.



































































































