
La Casa Real británica informó que, una vez concluida la renovación del Palacio de Buckingham el próximo año, el rey Carlos III no habitará esta histórica residencia, rompiendo una tradición de casi 200 años durante la cual este palacio ha funcionado como el hogar oficial del monarca en Londres. Esta decisión marca un cambio importante en la dinámica residencial de la familia real.
Las obras de remodelación, iniciadas en 2017, tienen un costo estimado de 369 millones de libras esterlinas (487 millones de dólares) y están destinadas a actualizar instalaciones esenciales, incluyendo el cableado eléctrico, las tuberías y los sistemas de calefacción, que se encontraban obsoletos. Originalmente se esperaba que el Palacio de Buckingham siguiera siendo la residencia principal del soberano, función que mantuvo desde la coronación de la reina Victoria en 1837.
A pesar de no vivir en el palacio, el rey mantendrá habitaciones privadas allí para uso ocasional. El Palacio continuará siendo el centro simbólico y protocolario de la monarquía, donde se llevarán a cabo ceremonialidades oficiales y se recibirán visitas de Estado. James Chalmers, tesorero del rey y responsable de sus finanzas, afirmó: “Es y seguirá siendo la sede de la monarquía, la joya de la corona de nuestros edificios nacionales, con el estandarte del soberano ondeando orgullosamente cada vez que Su Majestad esté en Londres”.
Por otro lado, se dio a conocer que el rey Carlos pagó 12.9 millones de libras esterlinas (aproximadamente 17 millones de dólares) en impuestos durante el ejercicio fiscal 2024/25, una cifra revelada por primera vez, que lo ubica entre los mayores contribuyentes del Reino Unido. Este gesto responde a una creciente demanda de transparencia en las finanzas reales tras la muerte de la reina Isabel II en 2022. Asimismo, se anunció que las visitas públicas al palacio se ampliarán, dado que alrededor de 700,000 personas lo recorren anualmente.



































































































