
Tras los fuertes terremotos que sacudieron la costa caribeña de Venezuela el 24 de junio, miles de venezolanos dentro y fuera del país han recurrido a grupos de WhatsApp para localizar a familiares desaparecidos y coordinar ayuda. Ante la escasez de información oficial sobre las víctimas y labores de rescate, estas redes sociales se han convertido en un espacio vital para compartir datos, listas de personas hospitalizadas y reportes sobre daños en más de 2,000 edificios.
Uno de estos grupos, conformado por más de 900 miembros, ha funcionado como un registro no oficial de personas desaparecidas, donde se intercambian fotos, notas de voz e incluso videos para identificar víctimas y dar seguimiento a las operaciones de rescate. Según expertos, este fenómeno responde a la necesidad de llenar el vacío informativo dejado por las autoridades.
Los voluntarios fuera del país también participan activamente, ayudando a confirmar el paradero de familias y víctimas. Un venezolano residente en Chile, Jeffrey Ramos, señaló que su compromiso con estos grupos lo ha llevado a identificar a varias víctimas, mientras que otros comparten reportes en tiempo real desde las zonas afectadas.
Sin embargo, la respuesta oficial sigue siendo limitada y en ocasiones insuficiente. Aunque el Gobierno ha efectuado conferencias de prensa y habilitado canales para seguimiento y apoyo psicológico, numerosos venezolanos expresan frustración por la percepción de improvisación en la gestión de la crisis. El despliegue de estas redes sociales refleja no sólo la desesperación, sino también la solidaridad y el esfuerzo comunitario frente a una tragedia que ha dejado más de 1,450 fallecidos según cifras oficiales.



































































































