
Tras los terremotos que golpearon Venezuela el 24 de junio, Estados Unidos ha desplegado dos buques militares, el USS Fort Lauderdale y el USS Billings, en aguas venezolanas con el propósito de apoyar las labores de búsqueda, rescate y atención médica. Estos equipos llegaron con suministros especializados, incluyendo helicópteros Osprey que aterrizaron en el aeropuerto de Maiquetía, actualmente operativo tras sufrir daños.
Esta asistencia se da en un contexto de limitada capacidad de respuesta interna de Venezuela, afectada por sanciones y problemas económicos prolongados. No obstante, la presencia estadounidense representa un cambio notable, pues en la tragedia de 1999, el gobierno rechazó ayuda similar. Ahora, más de 250 efectivos estadounidenses y equipos especializados colaboran en las zonas más afectadas, con personal que incluye rescatistas con perros, ingenieros y médicos.
Además, Estados Unidos ha liberado recursos humanitarios por un valor inicial de US$150 millones, destinados a diversas organizaciones internacionales que operan en Venezuela y ha anunciado que generará un paquete adicional de ayuda que se anunciará en los próximos días. Este esfuerzo de coordinación se realiza en conjunto con la administración interina venezolana y busca facilitar la entrega de asistencia pese a las sanciones vigentes.
El alcance internacional es amplio, ya que México, República Dominicana, El Salvador, Turquía, Alemania, India e Israel también han enviado equipos y recursos para colaborar en la recuperación. Las autoridades locales continúan evaluando daños y gestionando la distribución de ayuda mientras los equipos de búsqueda siguen trabajando para localizar sobrevivientes. Se estima que cerca de 7 millones de personas podrían verse afectadas por los sismos, lo que destaca la urgencia de una respuesta organizada y coordinada para disminuir el impacto humanitario.



































































































