
El Gobierno de México respaldó la decisión de rentar el Castillo de Chapultepec a la FIFA para realizar una cena de gala en el marco de la inauguración de la Copa Mundial de Futbol 2026, justificando esta acción como un acto de diplomacia cultural que proyecta al país como anfitrión del evento.
Claudia Curiel, secretaria de Cultura, declaró en una conferencia en Palacio Nacional que la utilización del histórico inmueble se efectuó bajo el esquema de “pago de derechos por uso” y que el evento congregó invitados de más de 200 países, otorgando una importante visibilidad internacional a México. Asimismo, negó que esta acción contraviniera la legislación mexicana, pese a que investigadores del Instituto Nacional de Historia y Antropología habían presentado una denuncia por presunta violación de las normativas federales que resguardan el inmueble.
El Museo Nacional de Historia, que ocupa el Castillo, limita en su reglamento la realización de eventos exclusivamente culturales, académicos o científicos, prohibiendo expresamente aquellos de tipo social o empresariales. Sin embargo, Curiel señaló que la FIFA pagó aproximadamente 1.3 millones de pesos mexicanos (unos 74,200 dólares estadounidenses) por el alquiler para la cena efectuada el 10 de junio previo al partido inaugural del Mundial 2026 en el Estadio Ciudad de México.
Por su parte, la presidenta Claudia Sheinbaum había señalado días antes que el Castillo puede ser alquilado para eventos privados, incluyendo bodas y celebraciones particulares, lo que evidencia posturas oficiales que respaldan la disposición del inmueble para fines variados. El Castillo de Chapultepec, con una amplia historia que va desde residencia virreinal hasta museo, continúa siendo un sitio emblemático cuya administración genera debates en torno a su uso y protección.



































































































