
Roberto González Barrera, nacido en Cerralvo, Nuevo León, en 1930, comenzó su vida laboral haciendo mandados y pequeños negocios siendo niño. Sin concluir estudios universitarios, y tras abandonar la escuela a una edad temprana, logró transformar la producción y comercialización de la tortilla en México y a nivel mundial.
Su visión industrializó el proceso tradicional de nixtamalización con la fundación de Gruma en 1949. La empresa, reconocida por marcas como Maseca y Mission, se expandió desde México hacia varios países, consolidándose como líder en la producción de harina de maíz y tortillas en cuatro continentes.
Además de su impacto en la industria alimentaria, González Barrera lideró el crecimiento de Grupo Financiero Banorte durante la privatización bancaria en los años noventa, consolidándolo como uno de los bancos más importantes de México y fortaleciéndolo en la crisis de 1995.
Roberto falleció en 2012, pero su legado continúa con Gruma, que mantiene una sólida presencia internacional y financiera bajo la dirección de su hijo, Juan Antonio González Moreno. Hoy, Gruma es una de las empresas líderes del sector alimentario mexicano, con ingresos millonarios y presencia global, mostrando el éxito de la visión de un hombre que empezó con pocos recursos y construyó un imperio empresarial.



































































































