
Los mercados bursátiles de Estados Unidos registraron un alza en los futuros tras informes que indican que EE.UU. e Irán decidieron detener su escalada de hostilidades y retomar las negociaciones de paz. Esta decisión se produce luego de varios días de ataques recíprocos entre ambas naciones, incluyendo un ataque iraní a un buque portacontenedores y bases militares en el Golfo Pérsico, seguido por represalias estadounidenses.
Los contratos del índice S&P 500 mostraron un aumento en las primeras horas de la sesión asiática, mientras que el dólar se mantuvo estable frente a las principales monedas. Asimismo, el petróleo Brent experimentó un repunte cercano al 2% antes de moderarse. Según reportes, EE.UU. e Irán acordaron suspender las hostilidades y se reunirán próximamente en Catar para abordar temas como el estrecho de Ormuz y buscar poner fin al conflicto.
Este avance en las relaciones entre las dos potencias ha generado optimismo en los mercados globales, impulsando las bolsas hacia el mejor trimestre en varios años, junto con el buen desempeño del sector tecnológico. Sin embargo, los expertos advierten que persisten riesgos como la volatilidad por la inteligencia artificial, presiones inflacionarias y posibles ajustes en las políticas monetarias.
Durante esta semana, la atención también se centrará en la reunión anual de banqueros centrales en Sintra, Portugal, con la participación de figuras como el presidente de la Reserva Federal, Kevin Warsh. Además, se esperan indicadores clave sobre el empleo en Estados Unidos, que podrían influir en las decisiones futuras sobre tasas de interés y la fortaleza del dólar.
Resumen de algunas fluctuaciones de mercado: los futuros del S&P 500 subieron 0,4%; el euro se mantuvo en 1,1384 dólares; el yen japonés y el yuan offshore presentaron estabilidad; mientras que el bitcoin y ether se depreciaron ligeramente. En el sector de materias primas, el crudo West Texas Intermediate aumentó 1,2% hasta 70,06 dólares por barril.
Este repunte se vincula directamente al reporte de una posible desescalada diplomática, que trae expectativa de estabilidad para los inversores en un contexto mundial marcado por la incertidumbre.



































































































