
Más de 30 agrupaciones ambientalistas han solicitado a la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales (Semarnat) que se declare al Golfo de California como Hábitat Crítico, con el objetivo de fortalecer su protección frente al avance de proyectos relacionados con gas natural licuado (GNL) y otras infraestructuras industriales. Esta petición, presentada recientemente en la Ciudad de México durante el Festival Guardianes del Golfo, ha reunido el apoyo de más de 500 firmas y contó con la participación de más de 800 personas.
La figura de Hábitat Crítico, contemplada en la Ley General de Vida Silvestre, busca proteger ecosistemas vitales para la supervivencia de especies en peligro al cubrir procesos biológicos esenciales como alimentación, reproducción y migración. A diferencia de las Áreas Naturales Protegidas, esta declaratoria puede activarse rápidamente ante amenazas inminentes sin requerir la intervención de otras instancias, contribuyendo a evitar daños irreversibles, explicó Nora Cabrera, directora de la organización Nuestro Futuro A.C.
El Golfo de California es un ecosistema clave para numerosas especies marinas, alojando cerca del 39% de los cetáceos del mundo y fungiendo como punto para rutas migratorias, zonas de alimentación y reproducción de ballenas, tortugas, tiburones y delfines, muchas de ellas consideradas en riesgo por la norma oficial mexicana NOM-059-SEMARNAT-2010. Sin embargo, enfrenta presiones significativas derivadas de megaproyectos industriales, principalmente terminales de exportación de gas natural licuado como Saguaro Energía y AMIGO GNL.
El proyecto AMIGO GNL, ubicado en Guaymas, Sonora, representa una preocupación prioritaria para las organizaciones debido a la rapidez con que podría ser construido si se otorgaran todos los permisos ambientales. Además, se ha señalado la falta de información y consulta adecuada a las comunidades cercanas respecto a los impactos y medidas de mitigación previstos. Las organizaciones buscan que, con la declaratoria de Hábitat Crítico, se impongan restricciones específicas que reduzcan el tránsito de embarcaciones industriales y otras actividades que amenacen la biodiversidad, sin afectar la pesca artesanal ni las actividades tradicionales locales.
En palabras de Cabrera: “Defender el Golfo de California significa decidir si queremos conservar un territorio indispensable para la biodiversidad y las comunidades costeras o convertirlo en una nueva zona de sacrificio para la industria del gas”. Asimismo, resaltó que el supuesto desarrollo económico que generan estos proyectos no beneficia directamente a las comunidades locales, las cuales sufren daños ambientales y sociales y un limitado acceso a empleos.
Las organizaciones mantienen litigios activos para exigir protección suficiente al Golfo y buscan entablar diálogo con Semarnat para avanzar en la declaratoria y asegurar un modelo de desarrollo sostenible para esta región crucial del país.



































































































