
Este viernes se conmemoraron los diez años de la ampliación del Canal de Panamá, una obra decisiva para el comercio global que ha enfrentado durante esta década diversos desafíos como una severa sequía, la pandemia de Covid-19 y conflictos internacionales. La administración del Canal destacó la importancia de adaptarse a estas condiciones adversas para mantener su operatividad y contribución económica al país.
Ricaurte Vásquez, administrador saliente del Canal, explicó que la disponibilidad de agua sigue siendo un factor crítico para su funcionamiento pues la vía depende directamente de la lluvia. En 2023, una fuerte sequía vinculada al fenómeno climático ‘El Niño’ redujo drásticamente el nivel de los lagos que alimentan el Canal, forzando a limitar el paso diario de buques de 36 a 22. Además, la pandemia en 2020 cambió radicalmente la organización y operación de la vía, poniendo a prueba su capacidad de adaptación.
Conflictos bélicos globales como las guerras en Rusia-Ucrania y en Gaza también alteraron los patrones comerciales que atraviesan el Canal, impactando en su actividad. A pesar de ello, la institución ha logrado reinventar su modelo de negocio y superar expectativas, alcanzando ingresos récord. Por ejemplo, en el año fiscal 2025, sus ganancias ascendieron a 5,705 millones de dólares, un aumento del 14.4% respecto al periodo anterior.
El tercer juego de esclusas, inaugurado el 26 de junio de 2016, permite el tránsito de buques de mayor tamaño que los históricos carriles originales. La construcción de estas esclusas, a cargo del consorcio Grupo Unidos por el Canal, costó 5,250 millones de dólares e involucró a grandes constructoras de España, Italia, Bélgica y Panamá. Para celebrar el aniversario, se realizó un acto en las esclusas de Cocolí con la participación de los trabajadores, quienes fueron reconocidos por su esfuerzo durante estos años desafiantes.



































































































