
El último Informe Mundial sobre Drogas de la Organización de Naciones Unidas, presentado en Viena, revela que los cárteles mexicanos mantienen el control predominante sobre la producción de metanfetamina en América del Norte, región que representa uno de los principales mercados para esta sustancia. El documento destaca que en 2024, alrededor del 3.2% de los consumidores de drogas en Estados Unidos utilizaron metanfetamina, una cifra que se ha mantenido en niveles históricamente altos.
Este mercado constituye el segmento más lucrativo dentro de las drogas sintéticas a nivel global, con una expansión significativa que va más allá de sus áreas tradicionales, alcanzando ahora regiones como Europa y África. La ONU señala que las organizaciones criminales mexicanas han transferido sus técnicas de producción a laboratorios clandestinos instalados en dichos continentes, particularmente mediante el uso del precursor químico P-2-P, una metodología más eficiente que permite evadir los controles internacionales.
Aunque esta técnica surgió en América del Norte, se han identificado laboratorios en Europa y África que la aplican, siendo esta difusión facilitada por la transferencia de conocimientos originados en México. Thomas Pietschmann, coautor del informe, explicó que los laboratorios en esos continentes no siempre están directamente bajo control mexicano, pero a menudo son operados por químicos entrenados en las técnicas desarrolladas en México. Asimismo, se ha detectado recientemente en el sur de Asia la participación de ciudadanos mexicanos vinculados a grupos criminales organizados.
El informe también resalta el incremento récord en la incautación de metanfetamina en países europeos como España y los Países Bajos, donde los alijos están presuntamente conectados a organizaciones mexicanas. Esta producción a gran escala ha traído consecuencias sanitarias en México, con un aumento significativo en tratamientos por consumo de metanfetamina. Paralelamente, las organizaciones criminales mantienen una influencia importante en los mercados internacionales de cocaína y en la producción de opio, aunque esta última presenta una reducción reciente en la superficie cultivada. Para enfrentar los desafíos, los cárteles están incorporando avances tecnológicos como drones para el tráfico ilícito a través de la frontera con Estados Unidos.



































































































