
El Tribunal Supremo de Estados Unidos ha avalado por mayoría, con seis votos a favor y tres en contra, permitir que la administración de Donald Trump rehúse a los solicitantes de asilo que busquen protección en la frontera con México. Esta sentencia abre el camino para que el expresidente reactive su controvertida política migratoria diseñada para disminuir la cantidad de migrantes que las autoridades fronterizas deben procesar.
El centro del debate judicial era determinar si las personas que no son estadounidenses tienen derecho a solicitar asilo simplemente presentándose en la frontera, o si deben cruzar completamente a territorio estadounidense para acceder a ese derecho. Tradicionalmente, la ley ha protegido a quienes se presentan en los cruces fronterizos y manifiestan temor de persecución por motivos de raza, religión, nacionalidad u opinión política.
La mayoría conservadora del Supremo interpretó que los migrantes que permanecen en México y solo intentan acceder a Estados Unidos sin lograrlo, no se consideran que hayan “llegado” al país para solicitar asilo. La administración Trump había solicitado esta autorización para reactivar una política implementada inicialmente en 2016, que impide que los solicitantes de asilo pisen suelo estadounidense, limitando así su protección jurídica.
Además, la misma jornada judicial el tribunal apoyó la revocación del Estatus de Protección Temporal para migrantes haitianos y sirios, lo que podría dejar sin protección migratoria a cerca de 360,000 personas. Estas decisiones confirman el respaldo de la Corte Suprema a las políticas restrictivas en materia migratoria impulsadas por Trump.



































































































