
La Junta Nacional de Seguridad del Transporte (NTSB) ha anunciado la apertura de una investigación por el accidente ocurrido recientemente en Katy, Texas, donde un Tesla Model 3 impactó a alta velocidad contra una vivienda, provocando la muerte de una mujer de 76 años. El incidente, que sucedió el 19 de junio, involucra el uso del sistema de asistencia al conductor Autopilot de Tesla.
La familia de Martha Ávila, la víctima, presentó una demanda contra Tesla, responsabilizando a la empresa por negligencia grave y falta de advertencia sobre fallas en su tecnología de conducción autónoma. Además, el conductor del vehículo, Michael Butler, también es parte de la demanda. Se alega que Butler activó el sistema Autopilot antes del choque que dejó atrapada a Ávila en su casa, donde falleció posteriormente en un hospital.
La Administración Nacional de Seguridad del Tráfico en las Carreteras (NHTSA) ya había iniciado una investigación sobre el accidente. Desde 2016, la NHTSA ha examinado cerca de 50 incidentes relacionados con vehículos Tesla y sus sistemas de asistencia al conductor, vinculando alrededor de 24 muertes a este tipo de tecnología.
Tesla, por su parte, mantiene que sus sistemas requieren la plena atención del conductor y señala que el modelo de Autopilot permite maniobras como girar, acelerar y frenar dentro de los carriles, mientras que la función de Conducción Autónoma Total añade la capacidad de obedecer señales y cambiar de carril. Elon Musk, CEO de Tesla, indicó en redes sociales que el choque ocurrió a alta velocidad y no reflejaba la operación normal del sistema. Este caso se suma a la creciente preocupación y escrutinio sobre la seguridad de las tecnologías de conducción asistida y autónoma en vehículos eléctricos.



































































































