
Las compañías dedicadas al arrendamiento de vehículos han disminuido significativmente la adquisición de unidades nuevas durante el inicio de este año, reflejando un ambiente económico más cauteloso. De acuerdo con datos proporcionados por la Asociación Mexicana de Arrendadoras de Vehículos (AMAVe), en el primer trimestre de 2026 se compraron 13,842 unidades, lo que representa una caída de 16.3 % en comparación con el mismo periodo de 2025.
Este descenso se interpreta como una consecuencia directa del menor crecimiento económico y la incertidumbre en las decisiones de inversión empresarial que prevalecen actualmente. Liliana Anaya, directora de la AMAVe, indicó que “no estamos viendo una pérdida de relevancia en el arrendamiento, sino más bien una normalización de un año atípico en compras y ahora en un entorno en donde las empresas están tomando decisiones de inversión con más cautela”.
La participación de los arrendadores en el mercado automotor también ha bajado, al pasar del 4.5 % en 2025 al 3.6 % en el trimestre más reciente. El sector de vehículos pesados y tractocamiones, clave en la logística y transporte de mercancías, refleja una contracción significativa producto del desacelerado consumo interno. Fernando Noriega, presidente de AMAVe, comentó que “en el caso de los vehículos pesados la contracción se debe principalmente al consumo interno y a que venimos de un año muy fuerte, el 2024, que ha sido históricamente cuando más unidades pesadas y tractocamiones se han comercializado”.
Esta tendencia coincide con la revisión a la baja en las expectativas de crecimiento económico para México, con organismos internacionales que recientemente ajustaron sus pronósticos a porcentajes inferiores a los esperados originalmente. En paralelo, en el mercado particular, empresas como BitCar han adoptado esquemas flexibles para adaptarse a clientes más cautelosos. Miguel Peña, director de Marketing y Comunicación de BitCar, señaló que pese al entorno adverso han mantenido crecimientos sostenidos gracias a su enfoque hacia consumidores individuales. Sin embargo, el sector de transporte de carga es el más impactado, evidenciando la relación directa entre la actividad económica y la demanda en este segmento.
En suma, la caída en la compra de vehículos nuevos por parte de las arrendadoras refleja el inicio de un periodo con mayor prudencia financiera y una revisión de inversiones en el contexto económico actual, lo cual será un indicador a seguir para evaluar la evolución de la economía durante el resto de 2026.



































































































