
La Unión Nacional de Trabajadores Agrícolas (UNTA) ha señalado que el sector agroalimentario de México enfrenta un escenario “complejo y retador” en 2026 debido a la revisión anual del Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (TMEC). La incertidumbre afecta principalmente a pequeños y medianos productores que temen las presiones de Estados Unidos para reducir el déficit comercial agropecuario y los posibles ajustes en regulaciones, reglas de origen y medidas fitosanitarias.
Álvaro López Ríos, secretario general de la UNTA, destacó que el riesgo mayor no reside en la revisión en sí, sino en la incertidumbre constante que genera el nuevo mecanismo de revisiones aplicado al acuerdo. Puntualizó que sectores clave como la agricultura, ganadería e industria alimentaria requieren condiciones estables, inversiones a largo plazo y mercados predecibles para poder desarrollarse.
El proceso oficial de revisión del TMEC inició el 1 de julio, tras seis años de vigencia, con Estados Unidos rechazando la extensión automática del tratado por 16 años, mientras que México y Canadá proponen que este mecanismo funcione para reforzar la integración económica regional y otorgar certidumbre a comercio e inversión.
La UNTA advirtió que la postura de Estados Unidos impacta negativamente a los productores mexicanos de granos básicos, al limitar el financiamiento privado y perpetuar precios bajos debido a la alta entrada de alimentos extranjeros. Esta situación se agrava con la caída en la producción nacional de maíz desde 2016, contrastando con un consumo interno creciente, sobre todo por la demanda de la industria pecuaria.
Datos oficiales indican que México importó cerca de 20 millones de toneladas de granos y oleaginosas en los primeros cinco meses de 2026, una cifra histórica alta para ese periodo. Además, se proyecta una reducción del 35% en la superficie sembrada durante el ciclo primavera-verano en estados estratégicos como Jalisco, Michoacán y Guanajuato, producto de los altos costos de producción y bajos precios para los agricultores.
La UNTA también denunció una creciente asimetría competitiva frente a Estados Unidos, destacando que los agricultores mexicanos carecen de subsidios, menores costos logísticos y acceso a tecnología, aspectos que facilitan a los productores estadounidenses asegurar contratos anticipados.
Ante la revisión que realiza la Secretaría de Economía, el organismo solicitó al gobierno mexicano implementar políticas urgentes que garanticen precios justos y protejan a los productores del impacto de la apertura comercial. Pese a las tensiones actuales, el TMEC seguirá vigente durante al menos diez años más, mientras se buscan soluciones a los mecanismos de revisión.



































































































