
La Federación Costarricense de Fútbol anunció que Municipal Liberia perdió de manera definitiva su licencia para participar en la Primera División, tras una controvertida situación que afectó a su expresidente y principal inversionista, detenido por presuntos vínculos con narcotráfico. Esta resolución implica que el club no formará parte del Torneo Apertura 2026, provocando una reorganización urgente en la máxima categoría del fútbol nacional.
El origen de esta crisis comenzó en junio cuando Wilder Eusse Osorio, exmandatario del club, fue arrestado bajo una solicitud de extradición estadounidense por delitos ligados al narcotráfico. A pesar de que el club intentó continuar con el proyecto deportivo removiendo a Eusse y cambiando su administración, las irregularidades legales y financieras detectadas provocaron que el Comité de Licencias emitiera una resolución que ahora es irreversible.
Para cubrir la vacante dejada por Liberia, la Federación definió que la décima plaza en la Primera División se decidirá mediante un repechaje entre Escorpiones, subcampeón de la Segunda División, y Guadalupe, equipo que recientemente descendió. El partido se realizará en una sede neutral, aún por definir, y el ganador se incorporará al Apertura 2026 que comenzará a finales de julio.
Esta desaparición no solo representa un cambio en la competencia deportiva, sino que también marca un precedente sobre el control financiero y la transparencia administrativa en el fútbol costarricense. Por primera vez en años, un conflicto extradeportivo afecta directamente la conformación de la máxima categoría. Además, jugadores destacados como Erick “Cubo” Torres ahora enfrentan incertidumbre sobre su futuro profesional. La nueva etapa que abre el fútbol tico implica un fortalecimiento en la regulación y una lección sobre las consecuencias del manejo institucional.



































































































