
En un enfrentamiento intenso y sangriento celebrado en Manchester, Inglaterra, Daniel Dubois conquistó el título mundial de peso pesado por segunda vez tras derrotar a Fabio Wardley por detención técnica en el undécimo asalto. La pelea, que inició de manera desfavorable para Dubois, mostró una amplia remontada que culminó en un combate memorable para la afición.
El combate comenzó con un fuerte golpe de Wardley que llevó a Dubois a la lona en los primeros segundos, y un segundo derribo en el tercer round que parecía definir el destino del retador. Wardley, el campeón defensor y favorito del encuentro, demostró dominio inicial y fortaleza, consolidada por su exitosa trayectoria desde sus comienzos amateurs hasta la cima del boxeo mundial.
No obstante, la experiencia y resiliencia de Dubois emergieron conforme avanzaba la contienda. Incrementó el uso efectivo del jab izquierdo, una táctica que le había dado la victoria sobre Anthony Joshua en 2024, desgastando paulatinamente al campeón. Con la nariz de Wardley abierta y señales de fatiga evidentes, ambos púgiles intercambiaron poderosos golpes en una guerra constante que mantuvo al público al borde de sus asientos en el Co-Op Live.
Finalmente, en el undécimo asalto y con Wardley atrapado en las cuerdas, el árbitro decidió detener el combate, otorgando la victoria a Dubois. El promotor Frank Warren destacó la calidad del enfrentamiento, comparándolo con históricos combates de peso pesado, y confirmó la existencia de una cláusula para una posible revancha. Dados los daños sufridos por ambos contendientes, se anticipa un prolongado periodo de recuperación antes de un nuevo encuentro que seguramente atraerá gran interés.



































































































