
Alan Greenspan, quien fuera presidente de la Reserva Federal de Estados Unidos y falleció recientemente a los 100 años, dejó una huella importante en el mundo económico. Su trayectoria estuvo marcada por aspectos curiosos y relevantes que destacaron a lo largo de su vida y carrera.
Antes de dedicarse a la economía, Greenspan tuvo un profundo interés por la música; estudió clarinete en la prestigiosa Juilliard School de Nueva York durante dos años y formó parte de una banda de jazz como saxofonista en giras. En su vida personal, mantuvo una relación de más de una década con Andrea Mitchell, corresponsal de NBC News, con quien contrajo matrimonio en 1997.
Conocido por su estilo críptico al hablar, Greenspan solía advertir que si era demasiado claro, probablemente se le había entendido mal. Su filosofía y pensamiento estuvieron influenciados por su amistad con la novelista Ayn Rand, autora de “La rebelión de Atlas”, a quien conoció gracias a su primera esposa. Además, Greenpsan sorprendentemente usaba su bañera como una especie de oficina auxiliar, donde dedicaba largas horas matutinas a la lectura de informes y la redacción de discursos, considerando que en esos momentos generaba sus mejores ideas.
Después de su retiro de la Fed, sus memorias generaron expectativas tan altas que la editorial Penguin Press pagó un adelanto récord de 8.5 millones de dólares, transformándose en uno de los mayores anticipos por una obra de no ficción en ese momento. Al cierre de su gestión, su salario rondaba los 180,000 dólares anuales. Greenspan fue una figura central en la historia reciente de la economía estadounidense, legado que trasciende más allá de sus funciones oficiales.



































































































