
Con la llegada del Mundial de Fútbol 2026, uno de los mercados de apuestas más controversiales y vigilados vuelve a estar presente: las apuestas sobre tarjetas amarillas. Este tipo de jugadas se han convertido en el foco de investigaciones por manipulación en diferentes ligas del mundo, incluyendo Australia, Europa y Estados Unidos. Aunque están prohibidas en muchas jurisdicciones, algunos estados de EE. UU., como Mississippi, Nueva Jersey y Oregón, planean permitirlas durante la Copa del Mundo.
Las apuestas sobre tarjetas amarillas son consideradas particularmente vulnerables a la manipulación porque un solo jugador puede influir fácilmente en su obtención, a diferencia de otros aspectos del juego como el resultado final, que dependen de todo un equipo. La facilidad para controlar estas acciones hace que este mercado sea frecuentemente objeto de fraudes, lo que ha llevado a sanciones contundentes, investigaciones y prohibiciones en distintas competiciones y países.
Expertos señalan que el aumento en la cantidad de partidos, debido a la ampliación del torneo a 48 selecciones, genera un mayor volumen de apuestas, estimado en 60,000 millones de dólares en casas reguladas, de las cuales aproximadamente un 10% corresponde a mercados secundarios como las tarjetas. A pesar de los esfuerzos de ligas como la MLS para restringir estas apuestas en sus partidos, donde incluso se sancionó a jugadores por infringir normas relacionadas, su presencia persiste en el Mundial, supervisada cuidadosamente por autoridades de juego.
A nivel global, países como Alemania, Portugal y Suecia prohíben estas apuestas, mientras que otras regiones mantienen su comercialización pese a las advertencias de organismos deportivos. La FIFA y otras entidades enfatizan la importancia de proteger la integridad del fútbol, si bien no existe consenso sobre la efectividad de las prohibiciones. Algunos especialistas creen que es preferible que estos mercados operen bajo regulación estricta para controlar cualquier anomalía. El debate sobre la conveniencia y el riesgo de estas apuestas abiertas se mantiene vigente a pocos días del inicio del torneo, con un llamado a la vigilancia constante.



































































































