
Tras la conclusión de la Copa Mundial de la FIFA 2026, autoridades, empresarios y especialistas han concordado en que el evento representó un balance positivo para México, especialmente en aspectos de infraestructura, turismo, comercio e imagen internacional. No obstante, subrayan que el verdadero desafío será transformar este impulso temporal en un legado duradero para el país.
En un debate en Ciudad de México, se analizaron los efectos del torneo, que celebró 13 partidos en México, cinco de ellos en la capital. La secretaria de Desarrollo Económico capitalina, Manola Zabalza, destacó que el mayor legado ha sido demostrar que la mejora en infraestructura pública puede ser un motor para el bienestar y el desarrollo económico.
Zabalza señaló que las obras realizadas, como la modernización del Tren Ligero, nuevas líneas de transporte público y rehabilitación de espacios urbanos, benefician a largo plazo a la población y no se limitaron a preparar la ciudad para el Mundial. Estas inversiones contribuyeron a proyectar a Ciudad de México como una metrópoli diversa e incluyente.
El presidente de la Confederación de Cámaras Nacionales de Comercio, Servicios y Turismo (Concanaco Servytur), Octavio de la Torre, indicó que el Mundial superó expectativas al atraer 7.8 millones de visitantes nacionales y extranjeros, con un efecto positivo incluso fuera de las ciudades sede tradicionales, al promover turismo hacia estados como Puebla y Oaxaca. La derrama económica estimada fue de aproximadamente 87,000 millones de pesos, con cerca de 22,000 millones generados en regiones no sede.
Desde el Congreso capitalino, Ángel Tamariz Sánchez enfatizó que se priorizaron obras que atienden necesidades históricas de la ciudad y que al concluir el evento seguirán generando beneficios, evitando construcciones efímeras. Subrayó iniciativas en movilidad, infraestructura hidráulica y rehabilitación de espacios deportivos.
Finalmente, los expertos coincidieron en que uno de los mayores logros fue la promoción internacional de México. Zabalza detalló que el partido inaugural alcanzó una audiencia de más de 1,200 millones de personas, una cobertura que supera cualquier campaña publicitaria convencional. El reto ahora reside en capitalizar esta visibilidad para impulsar el turismo y consolidar la imagen positiva del país a largo plazo.



































































































