
La reciente celebración de las victorias de México durante la Copa Mundial de la FIFA 2026 puso en evidencia una deficiencia urbana preocupante: la falta de botes de basura en Paseo de la Reforma y otras áreas públicas de la Ciudad de México. Durante los 39 días que duró el evento, se recolectaron aproximadamente 298 toneladas de residuos, un volumen que expuso la insuficiencia de la infraestructura destinada a la gestión de desechos en espacios públicos.
Expertos señalan que más del 80% de los botes de basura instalados en Paseo de la Reforma han sido retirados en los últimos tres años, desde que una política pública impulsada en los últimos 15 años comenzó a disminuir este mobiliario urbano con la idea de promover la responsabilidad individual para desechar basura. No obstante, esta estrategia ha demostrado fallas evidentes, ya que la carencia de contenedores dificulta la correcta disposición de los residuos, provocando acumulaciones y problemas vecinales como coladeras obstruidas.
El director ejecutivo de The Place Institute, Guillermo Bernal, explicó que la problemática actual no puede ser resuelta solo con campañas de corresponsabilidad ciudadana, sino que requiere un sistema integral de manejo de residuos que englobe la instalación permanente de papeleras, rutas claras y eficientes para la recolección, así como mejores condiciones y equipamiento para los trabajadores encargados de la limpieza pública. Bernal afirmó: “No podemos esperar que la gente tire la basura en su lugar, si en muchos puntos de la ciudad no hay dónde hacerlo”.
En respuesta a esta situación, el gobierno capitalino anunció la reinstalación de botes de basura en Paseo de la Reforma, con el compromiso de establecer un sistema continuo de separación y recogida de desechos apoyado por la Agencia de Gestión Integral de Residuos. Raúl Basulto Luvianos, secretario de Obras y Servicios, enfatizó que “no solo es montar la infraestructura, sino hacer conciencia de la separación, que lo coloquen y que el equipo de limpia pase a hacer su retiro”, con la intención de evitar que los contenedores se conviertan en puntos de acumulación permanente de basura. Este paso representa el inicio para consolidar una solución integral y sostenible al manejo de residuos en espacios públicos de la Ciudad de México.



































































































