
El aumento en los precios internacionales del petróleo no asegura una mejora en la calidad crediticia ni en las ganancias de las principales petroleras nacionales de América Latina, advierte Moody’s. La agencia califica como un riesgo significativo la intervención gubernamental en la fijación de precios de combustibles, así como los subsidios o mecanismos compensatorios utilizados para proteger a los consumidores. Estas políticas afectan directamente el flujo de efectivo, la liquidez y la estrategia financiera de empresas como Petrobras (Brasil), Pemex (México), Ecopetrol (Colombia), YPF (Argentina), ENAP (Chile) y Petroperú.
La reciente escalada del precio del crudo, impulsada en parte por las tensiones geopolíticas en el Golfo Pérsico, ha llevado al barril de Brent a superar los US$100. Sin embargo, Moody’s advierte que las medidas gubernamentales para contener la inflación, como subsidios o impuestos temporales, pueden limitar la capacidad de estas petroleras para capitalizar plenamente los altos precios.
En Brasil, Petrobras incrementa su flujo operativo considerablemente con el alza del Brent y los combustibles, pero enfrenta limitaciones debido a políticas de control inflacionario que incluyen subsidios al diésel y gasolina además de impuestos temporales a exportaciones. En México, Pemex sigue bajo fuerte carga fiscal y restricciones regulatorias que reducen sus ganancias y obligan a dependencia del apoyo estatal debido a subsidios al IEPS, precios controlados y una estrategia enfocada en refinación doméstica que limita sus ingresos por exportaciones.
Ecopetrol en Colombia se beneficia parcialmente del aumento del crudo, pero debe enfrentar subsidios a los combustibles a través del Fondo de Estabilización de Precios, lo que reduce su capacidad para trasladar costos y genera presiones de liquidez por retrasos en reembolsos. En Argentina, YPF muestra un impacto mixto debido a controles de precios y ajustes atados a la coyuntura económica, con prioridades de inversión en Vaca Muerta que afectan su fortaleza financiera a corto plazo.
La estatal chilena ENAP es crítica para el gobierno y sufre presiones financieras derivadas del elevado pago de dividendos para el Tesoro, lo que afecta su capacidad para reducir deuda o financiar inversiones. Por su parte, Petroperú, en Perú, enfrenta un desafío mayor en su liquidez y alta deuda, lo que limita su estabilidad financiera pese a mejores márgenes de refinación; su continuidad depende del apoyo gubernamental que aún presenta incertidumbre en su ejecución.
En resumen, Moody’s indica que el contexto político y las políticas regulatorias internas podrían anular los beneficios esperados por las petroleras nacionales derivado del alza en los precios del petróleo, afectando su desempeño financiero y calidad crediticia.



































































































