
El icónico automóvil conocido popularmente como ‘Vocho’ tiene una historia que antecede la creación formal de Volkswagen como empresa. Su desarrollo comenzó en 1934 bajo la dirección de Ferdinand Porsche, quien recibió la encomienda de diseñar un vehículo accesible para la población alemana, llamado inicialmente “automóvil del pueblo”. En 1935 fue presentado el primer prototipo, pero la compañía Volkswagen como tal se fundó hasta 1937, por lo que los orígenes del ‘Vocho’ corresponden a un proyecto previo a la existencia de la fábrica.
El avance del vehículo se vio alterado por la Segunda Guerra Mundial, cuando en 1938 se renombró como KdF-Wagen y la producción se orientó hacia armamento en lugar de vehículos civiles, limitándose a tan solo 630 unidades hasta el fin del conflicto. Posteriormente, la planta de Wolfsburg quedó bajo control británico y gracias a la gestión del mayor Ivan Hirst se logró reorganizar la producción para fabricar autos civiles. Fue así que en diciembre de 1945 inició oficialmente la fabricación en serie del Volkswagen Tipo 1, que es la base del legado del llamado ‘Vocho’.
Este modelo se convirtió en un fenómeno mundial, jugando un papel destacado en la reconstrucción económica de Alemania tras la guerra. Su notable permanencia en producción se refleja en más de 21.5 millones de unidades fabricadas globalmente, siendo Alemania y México los principales sitios de producción. En México, el Sedán Volkswagen fue presentado por primera vez en 1954 durante una exposición en Ciudad Universitaria y la planta de Puebla inició su producción en 1964, fabricando el primer auto mexicano en 1967. México terminó siendo el país que mantuvo la producción del modelo por más tiempo, hasta 2003.
Respecto a su nombre popular, ‘Vocho’ no corresponde a la denominación oficial del vehículo pero se popularizó en México como una abreviatura natural del nombre Volkswagen. Otra teoría sugiere que el apodo proviene de la palabra ‘boche’, término europeo para referirse a los alemanes durante las guerras mundiales, que con el tiempo derivó en el sobrenombre aplicado al auto. Así, el ‘Vocho’ quedó inscrito en la cultura popular mexicana como un símbolo auténtico y duradero.



































































































