
Adquirir una vivienda implica considerar diversos gastos además del enganche y las mensualidades del crédito hipotecario, entre los cuales destacan los costos de escrituración, un trámite esencial para certificar legalmente la propiedad. Este proceso debe realizarse ante un notario público quien valida la transacción, revisa la documentación y registra la escritura en el Registro Público de la Propiedad. El gasto asociado a la escrituración puede representar entre 4% y 7% del costo total de la vivienda, variando según la entidad federativa y los impuestos locales.
Los costos incluyen el Impuesto sobre Adquisición de Inmuebles, derechos de inscripción, honorarios notariales, certificados de libertad de gravamen y, en ocasiones, avalúos y gestorías. Por ejemplo, para una casa valorada en 3 millones de pesos, el gasto por escrituración podría variar entre 120,000 y 210,000 pesos según la región y las regulaciones aplicables.
Para aliviar esta carga económica, algunos estados y municipios ofrecen campañas de apoyo mediante jornadas notariales donde se aplican descuentos en honorarios y beneficios fiscales, especialmente dirigidos a viviendas de menor valor o a poblaciones con recursos limitados. Instituciones como el Infonavit y el Fovissste también facilitan esquemas que contribuyen a disminuir estos gastos para trabajadores con ingresos más bajos.
El proceso de escrituración exige al comprador reunir una serie de documentos: identificación oficial, CURP, RFC, comprobante de domicilio, acta de matrimonio si aplica, título de propiedad anterior, comprobantes de pagos prediales y de agua, certificado de libertad de gravamen, y los documentos del crédito hipotecario si existe. Después de la firma ante notario, el nuevo propietario queda formalmente reconocido ante el Estado, garantizando su derecho a vender, heredar o de otro modo disponer del inmueble sin inconvenientes legales.



































































































