
Tras la reciente coronación de España en el Mundial 2026 en Nueva Jersey, el foco del fútbol internacional está puesto en la próxima edición del torneo, prevista para 2030. Alejandro Domínguez, presidente de CONMEBOL, ha planteado la posibilidad de que la Copa del Mundo del Centenario albergue a 64 selecciones, ampliando considerablemente el número actual de participantes. Aunque esta propuesta no ha sido oficializada ni cuenta con la aprobación de la FIFA, implica un posicionamiento claro del bloque sudamericano respecto a la configuración futura del evento.
El Mundial 2026, que estrenó un formato con 48 equipos y se disputó en Estados Unidos, Canadá y México, ya representó un notable desafío logístico. Incrementar el número de selecciones en 16 más generaría profundas modificaciones en la estructura del torneo, incluyendo la redefinición de fases de grupos y una ampliación sustancial en la duración del campeonato. Este escenario complicaría además la coordinación logística entre las sedes en América del Sur y Europa, considerando que en 2030 los partidos inaugurales se celebrarán en Argentina, Uruguay y Paraguay, con el grueso de la competencia trasladándose después a España, Portugal y Marruecos.
Desde la perspectiva deportiva, añadir rondas adicionales y aumentar el número de equipos implica evaluar cuidadosamente el esfuerzo físico de los jugadores y el impacto en el calendario, especialmente tras las exigencias evidenciadas en la fase de eliminación directa durante el torneo de 2026. Para concretar estos cambios, se requerirá un amplio consenso entre la UEFA, la CONMEBOL y las demás confederaciones involucradas.
El debate abierto por Domínguez introduce un tema crucial en la agenda futbolística mundial y anticipa una etapa de negociaciones y propuestas que definirán el diseño del Mundial conmemorativo de sus 100 años, buscando maximizar la participación y visibilidad del fútbol global.



































































































